EVANGELISMO

Volver a casa

¿Alguna vez te has sentido solo(a), triste, angustiado, o desesperado?

¿Alguna vez te has sentido solo(a), triste, angustiado, o desesperado? ¿Has querido dejar todo atrás, huir de tus problemas y buscar libertad? Si es así, te invito a seguir leyendo, porque este mensaje es para ti.
Cada día, entre 1 y 7 niños, de edades entre 10 y 18 años, se escapan de sus hogares. Muchos de ellos terminan en situaciones terribles: tráfico sexual, drogas, alcohol, y algunos, lamentablemente, pierden la vida. Si conoces a alguien en esta situación o que esté siendo abusado, no dudes en reportarlo a las autoridades locales.
Uno de los mayores temores del ser humano es ser rechazado y enfrentarse al fracaso. A veces, los fracasos nos llevan a rendirnos, pero el hecho de que hayas fallado no significa que Dios se haya olvidado
de ti ni que no puedas ser una persona exitosa. Los fracasos son parte de la vida, y en lugar de debilitarnos, pueden fortalecer nuestra fe en Dios.
El fracaso puede hacer dos cosas en nuestras vidas:
1. Reiniciarnos y darnos la oportunidad de comenzar de nuevo.
2. Llevarnos a rendirnos y tirar la toalla.
Todas las personas que han logrado el éxito han elegido la opción de empezar de nuevo. El fracaso es doloroso, pero forma parte de nuestro crecimiento. A veces fallamos porque nos confiamos o no seguimos el camino correcto. Pero recuerda: no puedes cambiar el pasado, solo puedes aprender de él.
El presente es el momento que vivimos, y tu futuro depende de cómo aproveches este momento. El enemigo es experto en recordarnos el pasado para que no vivamos plenamente el presente y perdamos de vista el futuro que Dios tiene preparado para nosotros. La Biblia nos advierte: «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Jesús, el Buen Pastor, da Su vida por nosotros, Sus ovejas (Juan 10:11).

El diablo trata de hacernos creer la mentira de que cuando fallamos, Dios deja de amarnos. Pero esto es falso. Jesús murió por ti aun antes de que nacieras. Su amor y perdón te cubrieron incluso antes de que cometieras tus errores. Dios nunca abandona a Sus hijos. La Palabra de Dios lo dice con claridad: «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz? Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti» (Isaías 49:15).

La parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) nos muestra cómo, a pesar de nuestros errores y de alejarnos de Dios, Él siempre nos espera con los brazos abiertos. El hijo se fue de casa, despilfarró todo, y terminó en la miseria. Pero cuando decidió regresar, su padre corrió hacia él, lo abrazó, y lo celebró. Así es el amor de nuestro Padre celestial. No importa lo lejos que hayas ido, siempre está esperándote,deseando que vuelvas a casa.

Si te sientes olvidado por la sociedad, quiero que sepas que Dios te llama: «¡Hijo, vuelve a casa!» No es Su voluntad que vivas en esa condición. Puedo darte testimonio personal de esto. Yo, como ese hijo pródigo, también me fui de casa. Me alejé de Dios, y creí que ya no me amaba. Pero cuando decidí volver, descubrí que siempre me había estado esperando.

Hoy, mi Padre y yo te decimos: Vuelve a casa, te extrañamos. Grandes cosas están por venir. Si deseas regresar a los brazos de tu Padre celestial, te invito a hacer esta oración conmigo.

Oración: Padre, perdóname por haberme alejado de ti. Hoy me arrepiento de todo corazón y te pido que me perdones. Vuelvo a casa y me reconcilio contigo. Haz en mí lo que siempre has deseado. Lávame con tu sangre, Jesús. Amén.
Permíteme orar por ti
Hoy declaro el amor de Dios sobre tu vida. Todo lo que el enemigo ha traído para tu destrucción se convierte en bendición en el nombre de Jesús. Declaro que tus mejores días comienzan ahora. Todo lo que te fue robado se te devuelve, y toda enfermedad, consecuencia del pecado, abandona tu cuerpo. Recibe valor para decir no al pecado y vive en el amor y dominio propio que Dios te da. En el nombre de Jesús. Amén.