EVANGELISMO
Volver a casa
¿Alguna vez te has sentido solo(a), triste, angustiado, o desesperado?
El fracaso puede hacer dos cosas en nuestras vidas:
1. Reiniciarnos y darnos la oportunidad de comenzar de nuevo.
2. Llevarnos a rendirnos y tirar la toalla.
El diablo trata de hacernos creer la mentira de que cuando fallamos, Dios deja de amarnos. Pero esto es falso. Jesús murió por ti aun antes de que nacieras. Su amor y perdón te cubrieron incluso antes de que cometieras tus errores. Dios nunca abandona a Sus hijos. La Palabra de Dios lo dice con claridad: «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz? Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti» (Isaías 49:15).
La parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) nos muestra cómo, a pesar de nuestros errores y de alejarnos de Dios, Él siempre nos espera con los brazos abiertos. El hijo se fue de casa, despilfarró todo, y terminó en la miseria. Pero cuando decidió regresar, su padre corrió hacia él, lo abrazó, y lo celebró. Así es el amor de nuestro Padre celestial. No importa lo lejos que hayas ido, siempre está esperándote,deseando que vuelvas a casa.
Si te sientes olvidado por la sociedad, quiero que sepas que Dios te llama: «¡Hijo, vuelve a casa!» No es Su voluntad que vivas en esa condición. Puedo darte testimonio personal de esto. Yo, como ese hijo pródigo, también me fui de casa. Me alejé de Dios, y creí que ya no me amaba. Pero cuando decidí volver, descubrí que siempre me había estado esperando.
Hoy, mi Padre y yo te decimos: Vuelve a casa, te extrañamos. Grandes cosas están por venir. Si deseas regresar a los brazos de tu Padre celestial, te invito a hacer esta oración conmigo.
Oración: Padre, perdóname por haberme alejado de ti. Hoy me arrepiento de todo corazón y te pido que me perdones. Vuelvo a casa y me reconcilio contigo. Haz en mí lo que siempre has deseado. Lávame con tu sangre, Jesús. Amén.


